Las Más Alentadoras Frases de Dios Para Un Enfermo

Nuestro propósito de venir a esta tierra es el de progresar y salir adelante, ser cada vez más como Cristo. Por lo tanto, además de los momentos de felicidad, implica también el hecho de padecer todo tipo de aflicción, que pueden traer sufrimiento y dolor constantes, ya sea por nuestros propios errores o por causas ajenas.

Sin embargo, es preciso que pasemos por estas experiencias, para que nos aferremos aún más a Cristo y Dios, a fin de que Su gracia sea lo más importante que tengamos para sentir alivio, y reconocerlo como tal. Estamos destinados a padecer para ser más refinados espiritualmente, y nuestra fe crezca aún más en Él, de modo que heredemos un lugar especial en los cielos.

En esta edición, quisimos recordar algo muy importante respecto a nuestra naturaleza y propósito en la vida y lo que Dios quiere, cuando nos veamos sumidos a padecer alguna afección emocional, mental o física. Por ello, estas Frases de Dios Para Un Enfermo, serán un bálsamo sanador para esperar en confianza de que todo saldrá bien.

Frases De Dios Para Un Enfermo Tomo Nuestras Enfermedades

El Mismo Tomó Nuestras Enfermedades y LLevo Nuestras Dolencias

Seas tú el que se encuentra en medio de esa prueba u otra persona cercana, no olvides que Dios tiene presente a todos Sus hijos y proporciona los medios necesarios para la sanación, es decir, los recursos para hacerlo. El sentir gratitud por tener un empleo, los recursos económicos y el encontrar profesionales que nos puedan ayudar para salir de esa situación, ayuda en sobremanera a enfrentarla.

No olvidemos el ministerio terrenal de Jesucristo, que sanó muchos enfermos y afligidos de todo tipo, gracias a su Fe. Siempre preguntaba “¿tienes fe?” “¿Crees que yo te sanaré?” y entonces podía comprobar el deseo de sus corazones y su confianza en Él. Además de ello, se sometió a los castigos crueles de aquellos que lo odiaban y padeció en el jardín de Getsemaní.

Fue en ese lugar, en el que “sangró por cada poro” y experimentó todo tipo de dolor y tristeza, todo padecimiento que podamos conocer, para poder salvarnos y pagar el precio por cumplir con las exigencias de Justicia, de que todo aquel, debería de pagar por sus pecados, pero Él se ofreció debido a Su amor por nosotros, es así que solo debemos acudir a Dios para ser perdonados.

De manera que, Cristo habiendo padecido los mismos dolores que nosotros y sentido el mismo dolor del que padecemos ahora, Él nos comprende y entiende, para ayudarnos a llevar nuestras cargas y hacerlas más ligeras y a fin de que esta “copa amarga” sea más fácil de pasar.

Entre las aflicciones emocionales más recurrentes en esta época están las del estrés, depresión, ansiedad, los transtornos de personalidad y aquellos que se desencadenan a partir de una experiencia traumática o de dolor. Sin embargo, a pesar que no veamos la luz en medio del camino, es posible seguir de pie a través de Su ayuda.

Él desea que podamos acudir a los dones que él otorgó a Sus hijos, profesionales de este campo, para poder hallar la sanación y aminorar nuestra carga. Tanto en esta vida, como en la venidera todo tendrá fin y seremos libres de todo dolor. No hay nada de malo en acudir a un especialista, para muchas personas resulta un tabú el acudir a un Psiquiatra o Psicólogo.

Algo así como el tratar una apendicitis o una diabetes, Dios quiere que protejamos, cuidemos y tratemos nuestro cuerpo cuando haya algo que esté impidiendo nuestra calidad de vida. Por eso, tenemos muchos recursos a la mano, sólo dirígete a Él, que responderá cada una de tus oraciones.

Personalmente, sé que eso es cierto, cuando más lo necesité, Él Dios estuvo a mi lado para otorgarme la ayuda que pedía para no desmayar y rendirme, testifico de esa verdad. A pesar de que sintamos que todo se ha acabado en nuestras vidas o que todo se ve demasiado gris para poder seguir, en realidad es parte del camino trazado, tenemos que continuar.

Comprendí que todo tiene un motivo de ser. Que a través de las tinieblas podemos seguir aferrados de la barra que nos asegura el camino y nos guía por donde debemos de ir. Probablemente, esas tinieblas demoren mucho en desaparecer, o quizás vuelvan a menudo, sin embargo, al aprender cómo sobrellevarlas y tratar de confiar más en la fortaleza de Dios, todo se vuelve posible.

Sea cual sea la afección que tengas, todo tiene un propósito. Hay enfermedades que son hereditarias, accidentales o congénitas, pero como dice en la Biblia, es preciso que llevemos nuestra propia Cruz, para poder ser cada vez más purificados y moldeados, sensibles ante el prójimo y volvernos personas más honorables.

El Espíritu Santo nos acompañará más a menudo cuando lo buscamos a Él, y entonces sin darnos cuenta, habremos vencido gran parte de la batalla. Tendremos la fuerza para poder ayudar a otras personas. Aún a pesar que nuestras dolencias, sean parte del error del descuido o la dejadez, Dios no nos dejará solos por nuestra imperfección, más bien es un recurso importante para Él, para que lo recordemos siempre.

Nuestro cuerpo es una creación Divina, y es entonces cuando Dios dijo al final de la misma, que “era bueno”. Cada persona es valiosa para Él y nuestro cuerpo tiene un valor infinito, es por ello que, nunca será de menor importancia el buscar nuestro bienestar emocional y físico. Dios nunca dejará de amarnos, por más que lo que sintamos sea todo lo contrario.

Aún así sintamos la miseria más grande, el vacío inmenso interior o que ya no hay nada más que esperar de la vida, Dios nunca nos dejará de amar, lo hace en este preciso momento y te espera siempre con los brazos abiertos para darte todas las bendiciones que tiene para brindar. Sólo pídele y luego levántate y haz lo que puedas. Que estas Frases de Dios Para Un Enfermo hayan sido de tu fortaleza en la aflicción. Confía y verás.

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